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miércoles, 17 de septiembre de 2014

Los derechos históricos de Atapuerca o la modificación de la Disposición Adicional Primera


Disposición Adicional Primera: La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales. La actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía.

¿Qué entendemos por derechos históricos de los territorios? ¿Qué se entiende por foral?

Los territorios no tienen derechos, los tienen los individuos. Además las historias de los individuos de los distintos territorios no se remontan a edades tan distintas como para poder establecer una clasificación en función de su edad y por ello merecedores de derechos y privilegios superiores al de menor rango cronológico.

La Academia de la Lengua entiende por fuero "la compilación de leyes o normas, instituciones". ¿Qué grupos de individuos, aún remontándonos a sus inicios, no tuvieron leyes, normas o instituciones que los rigieran? ¿Acaso la normas y las leyes son patrimonio exclusivo de grupos más evolucionados(?)?

Aquello común a todos los grupos y desde, probablemente, el inicio de los tiempos de la especie humana sobre la tierra, son los mecanismos de equilibrio social que previenen y garantizan la integridad de los individuos y del mismo grupo. No podría ser de otra manera.

No sabemos que pintamos en este mundo, lo decían Leibniz y Heidegger -¿porqué el ser y no la nada?- y lo repite estos días Hawking -"ahora mismo no sé aún porqué existe el Universo"-, pero la aparición azarosa del hombre sobre la tierra, en el Universo, quizás tenga una buena respuesta, no menos contingente, en la frase de Carl Sagan: "Somos el medio para que el cosmos se conozca a sí mismo" y, añado yo, ¡para dejarlo un poco mejor!

No estaría mal que desde la Cámara Legislativa se intentaran redactar normas y leyes que respetaran aquel equilibrio que mantiene integros a los humanos y al medio en el que vivimos.

Por todo ello estoy convencido que la disposición adicional primera de nuestra Constitución, es exclusiva, para sólo dos autonomías, y excluyente para el resto. Si nos remitimos al original significado de autonomía como la condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie quizás debamos de una vez por todas someter a la administración central a una dieta de adelgazamiento en favor de mejorar la capacidad de gestión de ingresos y gastos de las autonomías, contribuyendo éstas, sin arrogancia periférica, al equilibrio social de todo el país y aquella, sin prepotencia central, contribuir al debate, fijación y control de normas comunes.

Quede el párrafo primero de la Primera Disposición Adicional: La Constitución ampara y respeta los derechos de los ciudadanos de los territorios autónomos, a través de sus instituciones, a la administración de sus propios ingresos y gastos.
Y sea el segundo párrafo: La actualización general de dicho régimen autonómico se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía, respetando la cohesión -efecto de reunirse las cosas entre si-, la solidaridad -adhesión a la empresa de otros- y la fraternidad -amistad o afecto entre hermanos o entre quienes se tratan como tales-.

Quizás así logremos amparar y respetar los derechos de todos, desde nuestro antecesor hombre de Atapuerca que ya no los precisa, el amparo y el respeto, hasta el actual emigrante, equilibrista en las violentas vallas de Ceuta y Melilla, que si los necesita.


sábado, 13 de septiembre de 2014

Los recortes y la Sanidad Pública

 

 
Desde la entrada en vigor del Real Decreto-ley 16/2012 distintas entidades, Salud y Familia , Médicos del Mundo y un grupo de investigadores, que se preguntaban en la revista British Medical Journal ¿Pueden los recortes de la austeridad desmantelar el sistema sanitario español?, se han manifestado en contra.
 
Los redactores del informe Impacto de la reforma de la asistencia sanitaria en España sobre la cobertura pública y Universal de Salud y Familia, 2012, opinaban que "el conjunto de medidas contempladas en aquel RDL supondrían -como así ha sido- la restricción de acceso al sistema sanitario público para amplios grupos de población residente en España que se encuentran en situación de privación y/o de desventaja social".
  
Médicos del Mundo en su informe de 2014 afirma que el RDL “ha supuesto un cambio del modelo del Sistema Nacional de Salud que, amparado por la crisis, deja a cientos de miles de personas sin asistencia sanitaria y nos retrotrae a un desfasado sistema de aseguramiento~y copago por la prestación de determinados servicios, con consecuencias nefastas para la salud de toda la población y para la sostenibilidad del Sistema Nacional, contribuyendo a acrecentar las desigualdades en salud".
 
Recomienda Medicos del Mundo "la derogación de este injusto RDL y la restauración de un sistema de asistencia universal, pública y gratuita para todas las personas residentes en España".

Helena Legido-Quigley y sus colegas, en su artículo en el British Medical Journal, explican que~"...una serie de ‘reformas’ desconectadas podría, sin medidas correctivas, llevar al desmantelamiento efectivo de grandes partes del sistema sanitario español,~con efectos potencialmente perjudiciales para la salud".
 
Sin ser ninguno de los impactos relacionados de menor importancia pienso que aquello más grave es haber perdido la condición de ciudadanos, con derecho universal~a la salud, a su promoción y ~a su mantenimiento. Hemos pasado de ser sujetos de derechos a la necesidad de estar asegurados o depender de la voluntad benefactora. 
 
La financiación del Sistema Nacional de Salud se alimenta de los Presupuestos Generales del Estado, a los que contribuimos todos con el pago de impuestos, directos e indirectos. También a los residentes "sin papeles" que incluso en situación de desempleo siguen consumiendo, una forma de recaudar impuestos. En relación al copago debo recordar que la asistencia sanitaria es gratuita en el momento de su uso, que se ha pagado anteriormente mediante los impuestos. 
En otros países de Europa se hace frente al pago de la deuda pública y a sus intereses sin recorte en las prestaciones sociales de educación, asistencia sanitaria o dependencia. Es la voluntad política del ejecutivo, gobierno de Mariano Rajoy, quien hace gravitar el peso de esas pérdidas sobre los derechos consolidados de los ciudadanos y no sobre los verdaderos culpables de la crisis que nos ahoga.
   
Si, como se dice, hemos gastado por encima de nuestras posibilidades ¿quién estiró más el brazo que la manga? Quienes asumieron un elevadísimo riesgo en inversiones inmobiliarias fueron las entidades financieras que prestaron cantidades millonarias a aquellos que, como la lechera, construyeron castillos en el aire. Hoy estas entidades financieras que arriesgaron los ahorros de los impositores y los perdieron han trasladado, con la ayuda del Gobierno y del Banco Central Europeo, sus pérdidas a nuestros bolsillos y a nuestra asistencia sanitaria.
 
Insostenible es mantener una estructura financiera que no está al servicio de los ciudadanos, que obtiene más beneficio de la especulación que del trabajo. 

Por todo ello debemos tomar de nuevo las riendas de nuestras vidas como ciudadanos para evitar que nos arrebaten aquello que logramos, desde el inicio de la especie, gracias a la formulación de normas y leyes, desde la confianza, que tratan de evitar y paliar, cuando aparece, el daño individual y colectivo: el equilibrio social.
 


PD: CCOO ha publicado recientemente  un informe que abunda en la denuncia del impacto de las medidas del RDL.




 


miércoles, 20 de agosto de 2014

No soy republicano.


(En la imagen Sócrates en el Ágora, retazo de "La Escuela de Atenas" de Rafael)
 

En anteriores entradas en este blog me he manifestado crítico con la Monarquía parlamentaria como forma política del Estado español, pero nunca, explícitamente, me he declarado republicano.

Por república entiende la Academia de la Lengua Española (RAE por sus siglas heredadas del Antiguo Régimen) aquella "organización del Estado cuya máxima autoridad es elegida por los ciudadanos". Y siguiendo bajo el cobijo de la lengua aceptamos que ciudadano es el "sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país".

En este sentido quizás debería considerarme republicano, pero sin añoranza alguna por repúblicas anteriores, ni por sus signos. Hoy no sabría si escuchar respetuosamente la Marcha Granadera de la I República o el Himno de Riego de la II. Tampoco si saludar a la bandera "rojigualda" de 1873 o a la tricolor de 1931. Acaso no deba hacer nada de lo anterior.

En un anterior post a la disyuntiva entre monarquía -entendida como institución hereditaria y no a la manera de Aristoteles, elegible- o república contesté de manera asertiva: Democracia participativa y deliberativa. 

Democracia en la que los ciudadanos podamos definir qué modelo de sociedad queremos, cuáles deben ser los fines a conseguir y qué medios utilizar, sin permitir que la inevitable y necesaria delegación se transforme en Nomenklatura (1), en casta (2), que en nombre de las razones de estado, olvida, una vez más, a los ciudadanos, de "quienes emanan los poderes del Estado".

 
La prudencia, el debate en la toma de decisiones, no enlentecen el buen gobierno. La gobernabilidad no puede permitir la comisión de actos arbitrarios de indeseables consecuencias que, en ocasiones, deberán resarcir gobiernos distintos de aquellos que los dictaron.

La cuestión es qué forma política de Estado nos podrá permitir a los ciudadanos  el ejercicio de nuestros derechos y la intervención en el gobierno de nuestro país.

PS: 
 
1. "José Antonio Pérez Tapias ha pedido a Pedro Sánchez  que incluya en su propuesta de reforma constitucional la derogación del artículo de la estabilidad presupuestaria que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero pactó hace tres años con el PP".
Ésa sigue siendo la primera pregunta a contestar que el periodista Agustín Baeza Díaz-Moreno formulaba  a los candidatables del PSOE y que en el debate del siete de julio evitaron contestar Sánchez y Madina.

2. Mi Maestro de primaria insistía en la importancia de la gramática, en el uso correcto de las palabras, de la sintaxis y de la prosodia. Por ello algo chirría en mi interior cuando Pedro Sánchez, en sus ruedas de prensa, entrevistas y comunicados, usa y abusa de la primera persona del singular, olvidando que es el secretario general de una formación política cuya suma de militantes y simpatizantes es más que cualquiera de las individualidades que conforman su dirección.
El PSOE es una formación diversa donde conviven personas con distintas opiniones en el marco común del socialismo, incluso aquellas que no le votaron (51,6%) en las primarias del trece de julio, pero que todas ellas buscan la regeneración del centenario partido,  en el que siguen creyendo.
Viene a cuento lo dicho en líneas anteriores: necesitamos menos yoismo y más participación y deliberación.

1. El término nomenklatura define una élite de la sociedad de la extinta Unión Soviética, formada casi exclusivamente por miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética, que tenía grandes responsabilidades como grupo humano encargado de la dirección de la burocracia estatal y ocupaba posiciones administrativas claves en el gobierno, en la producción industrial y agrícola, en el sistema educativo, en el ambiente cultural, etc. obteniendo usualmente grandes privilegios derivados de la ejecución de dichas funciones.
http://es.wikipedia.org/wiki/Nomenklatura
2. ...grupo que forma una clase especial y tiende a permanecer separado de los demás...



















domingo, 17 de agosto de 2014

Carta abierta a Podemos...

...y a todos los ciudadanos.

 


Los resultados de las recientes Elecciones al Parlamento Europeo siguen siendo, en las  refrescantes tertulias estivales que tenemos en familia, el motivo principal de debate. Especialmente la radiografía del país que nos ha dejado la circunscripción única: España con un electorado que, superando a la derecha en el gobierno, reclama cambios hacia la izquierda y se aparta del bipartidismo que llenó la "primera transición".

La irrupción torrencial de Podemos ha traído a nuestra memoria ideas que permanecían adormecidas, quizás escamoteadas, por un curioso y pragmático (¿o interesado?) tránsito desde la Era de Franco, la Dictadura, a la instalación en un frágil y precario estado social y democrático de derecho. Estado pequeño burgués, satisfecho de sus logros, donde nuestro ejercicio de la democracia, como ciudadanos, ha quedado limitado a la emisión de un voto cada cuatro años; donde las decisiones políticas las toman,  en última instancia,  los intereses especulativos  de bancos, empresas y particulares, en ocasiones disfrazados de benefactores. 

Han quedado por el camino "el pluralismo político", "la formación y manifestación de la voluntad popular", "la participación política", "la defensa y promoción de los intereses económicos y sociales" y la "estructura interna y funcionamiento democráticos de los partidos políticos, de las organizaciones sindicales y empresariales" -artículos 6 y 7 de la Constitución Española de 1978-.

Un título está siempre presente en nuestras disquisiciones: El Proyecto Esperanza, de Roger Garaudy: "Las alternativas que nos imponen o proponen los estados o los partidos no están a la altura de la crisis y no pueden resolverla". "Los pueblos se han hecho adultos".

No es de extrañar que entre los españoles cunda el disgusto, la indignación y la rabia. Es posible cambiar la vida, pero hagámoslo de manera saludable: Reconozcamos la diferencia del otro sin reproches, sin ánimo de venganza. 
 

Seamos capaces de superar sin enconó las dos Españas. Evitemos seguir siendo como la pintura negra de Goya "riña a garrotazos" o la última secuencia de "La lengua de las mariposas" donde el aplicado y predilecto alumno apedrea al Profesor.

Ya tenemos normas escritas, vayamos a reformarlas y hacerlas cumplir, sin ira. Sepamos que habrá que odiar muchas cosas para no odiar a nadie.

sábado, 16 de agosto de 2014

¿Ministerio de Defensa o Ataque?



Siempre recuerdo con horror las imágenes del linchamiento de dos soldados británicos, en las calles de Belfast, el veintiuno de marzo de mil novecientos ochenta y ocho. No menos horrorosa que la mostrada en la fotografía, publicada en El País, hecha en  Jerusalén el 6 de enero de 2007, donde siete soldados israelíes arrestan a un niño palestino que llega a orinarse por el miedo.

Desde esas antiguas imágenes hasta las más recientes muertes en la franja de Gaza o las decapitaciones de niños en Irak el horror de la violencia, siempre gratuita, me persigue, sin respuesta.

La violencia es siempre una demostración de la pretendida supremacía de los arbitrariamente  autodenominados mejores, que no da cuartel a nada que sea distinto y que, además,  para mayor enfado de las estirpes, cuestiona el poder absoluto y los vasallajes.

La violencia, "último recurso del incompetente", se expresa también más allá de lo físico. La demonización del diferente, la desautorización de sus opiniones, la condena al ostracismo generan situaciones colectivas que fácilmente desembocan en "linchamiento".

Ya, a finales del siglo XIX, Kropotkin, nos avisaba del riesgo de la interpretación unívoca de Darwin, al entender la "supervivencia de los mejores" como único motor de la especie humana, olvidando lo que él llamó "ayuda mutua" como colaboración.

Ya en nuestros siglos XX y XXI los neurofisiólogos vuelven hacia el concepto de homeostasis social, como la entiende A. Damasio: "reglas, leyes morales y sistemas de justicia son respuestas a la detección de desequilibrios causados por comportamientos sociales que hacían peligrar la vida del grupo y la de los individuos". 

Viene a colación, en un intento de hallar una norma para nuestro comportamiento, la "explicación de Spinoza": "Cuando uno no consigue ser al menos algo amable con los demás, se castiga a sí mismo, aquí y ahora, y se niega la oportunidad de conseguir la paz interior y la felicidad, aquí y ahora. Cuando uno es afectuoso con los demás hay muchas posibilidades de conseguir la paz interior y la felicidad, aquí y ahora". 

De no ser así nos espera la barbarie, entendida como falta de respeto a las reglas. Todo está permitido.  A ello contribuyen, ante nuestra ignorancia -¿o es cómoda permisividad?-, nuestros gobiernos con la fabricación y venta de armas.

El único lugar seguro será, a partir de ahora, el silencio de la muerte.

jueves, 7 de agosto de 2014

La Almudaina, Palma de Mallorca, siete de Agosto de dos mil catorce.


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Letizia y Felipe:


Quedé sorprendido por vuestra invitación a la recepción de hoy jueves, siete de agosto de 2014, en el Palacio de la Almudaina. Entiendo que la rigidez protocolaria no distingue entre monárquicos o aquellos que no lo somos.


No sé si la fecha elegida es para conmemorar la batalla de Queronea o el sorteo extraordinario de la ONCE.


Recordad que soy el díscolo diputado que osó denunciar, en el seno del Grupo Parlamentario Socialista, la existencia en nuestra Constitución de una institución, la Corona, que escapa al control del Estado democrático de Derecho y elude la soberanía nacional que reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.


Acato la decisión del Congreso de los Diputados que, por mayoría, ratificó la abdicación de vuestro padre Juan Carlos y respeto vuestra proclamación como Rey de España, pero no dejaré de pensar que las monarquías son instituciones anacrónicas en un mundo en el que las leyes nos otorgan ser ciudadanos, sin distinción entre unos y otros, y en el que a la supremacia de los arbitrariamente mejores se opone, afortunadamente, la ayuda mutua, la homeostasis social.


La respuesta fácil a la pregunta sobre el dispendio que esa recepción supone -"es el chocolate del loro" -no puede ni debe esconder la situación de miles de menores y sus familias que viven bajo el umbral de la pobreza. La monarquía, de aceptarse, debería evitar estos gestos suntuosos y de necesidad dudosa. 


Es evidente que no asistiré a la recepción, renunciando a la ocasión de visitar el palacio de la Almudaina.


Os deseo que las inoportunas lluvias estivales no resten brillantez a vuestra recepción.


Un saludo cordial.

martes, 29 de julio de 2014

27 de julio de 2014: Domingo de Ramos.




Apreciado Pedro:
 
Reconozco tu coraje al asumir esa Secretaría General, lugar que muy pocos envidian. Ánimo. 
En tu discurso mencionaste la preocupación de nuestro partido por recuperar un electorado en fuga. Enumeraste los principales signos y síntomas de la crisis que se cierne sobre nuestra vidas y  enunciaste posibles soluciones.
No denunciaste el incumplimiento por parte del Partido Popular  del pacto constitucional  que nos permitió recuperar derechos y libertades y sentar las bases de eso que llamamos estado de bienestar, ayuda mutua de Kropotkin,  homeostasis social de Damasio, y que el Gobierno ha desmantelado, dejando tras de si una verdadera tierra quemada.
El PSOE, quijote, ante tamaña barbarie, entendida como ignorancia grosera de las reglas,  que ha convertido a los ciudadanos en vasallos, los derechos en actos benéficos, aplaude con ellos-algunos no lo hicimos- una institución, la Corona, fuera del control democrático y de la soberanía popular, y acata, sin apenas rechistar,  la negativa a escuchar, en referéndum consultivo,  a una parte de los ciudadanos.
Sigues sin contestar a la pregunta del periodista Agustín Baeza en su artículo Carta abierta a los candidatables del PSOE, de  27 Enero 2014, en nuevatribuna.es: "¿Vas a llevar al Parlamento en los primeros días de Gobierno la modificación del disparate que se hizo en 2011 reformando la Constitución en su art. 135 para fijar como principio constitucional la estabilidad presupuestaria y que el pago de la deuda y sus intereses sean prioritarios sobre otros gastos? Si contestas que No cometerías un engaño masivo al decir a la gente que vamos a dar marcha atrás a los recortes y a recuperar el mini-estado de bienestar que teníamos".
Ahora te toca lograr que ese mismo porcentaje que te ha aupado a la Secretaría General lo consigas entre los ciudadanos. No será fácil. 
Debes, si, recorrer el país para estar en las plazas con los ojos y oídos bien abiertos, con la mano abierta, no con el amenazante puño, con un mensaje sencillo, que no simple, que nos permita recuperar a todos el sentimiento de ser sujetos de derechos políticos y que intervenimos, ejercitándolos, en el gobierno del país.
Espero que ese Domingo de Ramos del pasado 27 de Julio no acabe en el Gólgota. Funesta costumbre mediterránea, quizás universal, de crucificar a aquellos que aclamamos.
Sin olvidar que somos el partido de la libertad, la igualdad y la fraternidad.

Un cordial abrazo.