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miércoles, 15 de julio de 2026

El voto en conciencia en el Congreso.

Esta es la carta que remití al director de ABC para su publicación, el día cinco de julio:

Señoras y señores diputados:

Hay instantes en la vida parlamentaria en los que la responsabilidad adquiere una dimensión que no admite delegación. Son momentos en los que cada representante se encuentra a solas con aquello que la Constitución le confía: la obligación de decidir conforme a su conciencia.

El artículo 67.2 establece que los diputados no están ligados por mandato imperativo. El artículo 79.3 añade que el voto es personal e indelegable. No son fórmulas jurídicas: son los pilares que sostienen la dignidad del Parlamento.

Durante mi etapa en la X Legislatura viví decisiones que exigían esa soledad responsable. En todas ellas comprendí que la disciplina de partido, siendo legítima, nunca puede sustituir la reflexión individual cuando la trascendencia institucional lo reclama. La conciencia del diputado no es un recurso retórico: es la última garantía de la integridad democrática.

Por ello, esta carta no pide un sentido de voto. Pide algo más solemne y más difícil: que cada diputado, sea del PSOE o de cualquier otro grupo, ejerza la responsabilidad que la Constitución le reconoce y le exige.

La ciudadanía observa no solo el resultado de las votaciones, sino la altura moral de quienes las protagonizan. Y esa altura se mide en el instante silencioso en que cada diputado decide cómo votar.

Que ese instante sea digno de la institución que representan.

 

Guillermo García Gasulla

martes, 14 de julio de 2026

Carta al Presidente

Pedro:

Gobiernas creyéndote el centro del universo, pero el universo, vasto e indiferente, te engullirá en el olvido.

Tu arrogante superioridad moral se descompone bajo tus pies.

Eres contingente y finito.

Eres mortal.

Y quizá, en el instante final, te llegue la luz, la verdad, la que siempre estuvo ahí:

“¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?” (Mateo 6:27).

Nada más.

 

domingo, 12 de julio de 2026

Ficción parlamentaria o serpiente de verano.

PP y VOX sorprendieron al Congreso al activar el artículo 168, el procedimiento agravado para reformas de máximo nivel. La iniciativa colocó la monarquía en el centro del debate político.

El documento describe la Corona como una institución obsoleta y anacrónica, heredada de la Era de Franco y admitida, a regañadientes, durante el debate constitucional. Recuerda que la sucesión sigue apoyándose en una regla difícil de justificar en pleno siglo XXI: la herencia y la discriminación sexual. En un sistema democrático avanzado, la herencia no garantiza buen gobierno, y la inviolabilidad y la ausencia de responsabilidad eliminan la rendición de cuentas.

La función del Rey de “arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones”, recogida en el artículo 56.1, aparece cada vez más como una fórmula simbólica.

La iniciativa sostiene que la institución está lejos de los estándares democráticos del siglo XXI. El gesto no asegura un cambio, pero abre un debate que llevaba décadas fuera del foco parlamentario.

Las reacciones del arco parlamentario fueron inmediatas. La derecha tradicional expresó preocupación por abrir un debate que considera innecesario. La izquierda defendió que la discusión es legítima y estaba pendiente. Los grupos nacionalistas y plurinacionales celebraron que, por fin, se abra un debate sobre la jefatura del Estado. El centro político pidió calma y garantías institucionales.

El procedimiento del artículo 168 abre un escenario que algunos partidos ya mencionan: tras la disolución de las Cortes, unas nuevas elecciones, un nuevo debate constitucional y un referéndum que podría volver a producir una mayoría favorable a mantener la monarquía parlamentaria.

Nada en el proceso garantiza un cambio; solo garantiza que la decisión sea plenamente democrática.

En un siglo XXI que exige transparencia y legitimidad, la pregunta ya no es si la monarquía debe existir, si no si su diseño actual responde a los estándares democráticos que la ciudadanía espera.

Y el debate, ni en la ficción ni en la realidad, puede hurtarse a la ciudadanía.

 

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lunes, 8 de agosto de 2022

Narciso



 Solo desde un transtorno psicotico compartido, idea delirante que se mantiene por más de una persona, o desde la “sumisión bien pagada” puedo explicarme la falta de crítica en los diputados del Grupo Parlamentario Socialista para con el comportamiento de su jefe de filas, don Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

 

Alguien próximo a Ferraz me confesaba en diciembre de 2014 que se habian equivocado con Sánchez. Entiendo que dada su larga experiencia no erraba en su diagnóstico.

 

En la entrevista que le realizó el señor Jordi Evole, tras su "renuncia", en Comité Federal, como Secretario General del PSOE, quedó claro quienes eran sus enemigos: el IBEX, los fumadores de puros..., y cómo iba a vengarse de ellos.

 

Unos años antes un militante vinculado a anteriores gobiernos socialistas me expresaba que en el PSOE habia estalinistas. Lo que no entendí plenamente en aquel momento hoy se me presenta meridianamente claro: Los fines justifican a los medios. 


Sin llegar a los “gulag” vemos desaparecer de la escena política a todo aquel que al presidente Sánchez le resulta innecesario o molesto para su sentido grandioso, su propia importancia, sus fantasias de éxito ilimitado, su poder, su brillantez…


Como Eco en el mito de Narciso no dejaré de repetir los versos de Salvador Espriu: De vegades és necessari i forçós/que un home mori per un poble,/però mai no ha de morir tot un poble/per un home sol:/recorda sempre això, Sepharad.


Espero que, como castigo a su engreimiento, en la contemplacion de su propia  imagen se  arroje a las aguas.

 

 

 

 

 

 

martes, 27 de octubre de 2020

¿Totalitarismo transitorio o persistente?

 


Este estado de alarma garantiza, no la más eficaz lucha contra la pandemia; garantiza la impunidad de los gobernantes. Y hace, con ello, de los ciudadanos siervos. Gabriel Albiac en Seis meses de dictadura

 Ante esta situación de “autoritarismo transitorio” que tan correctamente define y denuncia Albiac se me ocurren algunas soluciones, por este orden:

Que don Pedro Sánchez, reconociendo en un inisual gesto de honradez su ineptitud, soberbia e impudicia, dimita como Presidente del Gobierno. 

 Que, a la sazón, la Jefatura del Estado, al amparo de los artículos 56,  61 y 62 de la Constitución Española (CE), haga propuesta de un nuevo candidato de consenso, con el encargo de formar un Gobierno de Salvación Nacional. 

Que la Fuerzas Armadas, al amparo del artículo 8 de la CE, garanticen  la soberanía e  independencia de  España, defiendan su integridad  territorial  y el ordenamiento constitucional. 

 En última instancia recordar los versos de Salvador Espriu en el poema XLVI de su Pell de Brau: 

De vegades és necessari i forçós/que un home mori per un poble,/però mai no ha de morir tot un poble/per un home sol:/recorda sempre això, Sepharad./


martes, 29 de septiembre de 2020

...todo es fugaz y efímero!

 Apreciados Pedro Sánchez P. y Pablo Iglesias T.: 

Cada segundo de vuestras vidas está amenazado de muerte. 

 

Sois contingentes, frágiles y finitos a pesar de las piruetas que realizáis para aparecer como inmortales.

 

Es soberbia e impudicia, que viene a ser lo mismo y acaba en los infiernos.

 

Quizás podáis escapar a una rendición de cuentas ante vuestros coetáneos, espero que no,  pero no eludiréis la suerte postrera del polvo.

 

La memoria, falaz y deformadora, hará mayor la levedad de vuestras vidas.

 

Pedro y Pablo, como el resto, sois mortales. 

 

Descansad en paz.

jueves, 2 de febrero de 2017

Propósitos Año Nuevo



20170102 La arbitrariedad del año nuevo: Mi lista de despropósitos para los días que siguen.

En mi bien ganada situación de pensionista, jubilado, no pienso volver a trabajar para ganarme el sustento. Durante toda mi vida laboral me llenaba de gozo saber que con mi esfuerzo  mantenía a mis mayores hoy disfruto del fruto de mi propio trabajo y del de mis conciudadanos en edad de trabajar.
En la actualidad las opiniones, probablemente intencionadas en la dirección de cambiar el sistema público de pensiones, de algunos agoreros nos tienen más que intranquilos.
Durante mi vida laboral, pensando en la jubilación, pensé y expresé en distintas ocasiones la necesidad de disminuir,  a partir de cierta edad, la carga laboral pero alargando la vida laboral
Entiendo por prolongación de la vida laboral una reducción en el horario con responsabilidades de formación y asesoría, manteniendo parte del tiempo al trabajo específico que se venía realizando.
Esto permitiría seguir manteniendo cotizaciones a la seguridad social, en lugar de disminuirlas, sin reducir la recaudación de impuestos a través del IRPF.