Visitas durante los

martes, 17 de junio de 2014

19 de junio: día de Reyes.




Discrepar y debatir no son incompatibles con acatar la Constitución y por que acato la Constitución asistiré el próximo jueves a la sesión solemne del Congreso de los diputados para presenciar la proclamación y juramento del Príncipe de Asturias como rey Felipe VI. 

El pacto constitucional de 1978 tenía como propósito, desde la aceptación de la Monarquía como forma política del Estado, consolidar el estado social y democrático de derecho.

Hoy el pacto está quebrado. Se hace necesaria, desde la madurez y la responsabilidad ciudadanas, una reforma constitucional que nos permita decidir sobre nuestras vidas y nuestra propia historia.

 Una reforma que blinde el estado de bienestar, prioridad de lo social sobre lo contable -sostenible: para nosotros y las generaciones venideras-, que consolide el modelo territorial autonómico y su financiación, que desarrolle la participación ciudadana y replantee la forma política del Estado.

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación deberán permitir la participación de los ciudadanos durante ese tiempo de reflexión y debate, para concluir en la preceptiva consulta ciudadana: referéndum constitucional.

¡Ahí no es nada!

jueves, 12 de junio de 2014

Ausencia

Ante el malestar que parece iba a ocasionar mi voto negativo entre las personas que dirigen el partido que me presentó como candidato en las elecciones generales de 2011, tomé, aún a riesgo de violentarme yo mismo, pero fiel al principio médico del primum non nocere (en primer lugar, no hacer daño), la decisión de ausentarme de la votación, evitando incomodar y asumiendo la responsabilidad de este hecho. 

lunes, 2 de junio de 2014

Democracia deliberativa.





¿Monarquia o república?
Democracia deliberativa. Debate antes de votar.

El reconocimiento del valor de Juan Carlos durante la época de la transición no debe ocultar que la Monarquia junto con el Concordato son una herencia de Franco. 
Las prisas en elogiar al sucesor Felipe VI, no elegido democraticamente y cuyo valor solo se le supone, están lejos del debate que en el seno del  PSOE, de nuclear tradición republicana, deberiamos afrontar. 
            Republicanismo entendido a la manera que recientemente nos recordaba nuestro compañero Torres Mora: “los republicanos no son partidarios de que los gobiernen los hombres sino las leyes”.
Si fuera inevitable votar la Ley Orgánica relativa a la abdicación del Rey que nuestra dirección nos permita, de no existir un debate previo, la libertad de voto.

lunes, 5 de mayo de 2014

¡Mariano Rajoy está muy contento!

Señor Rajoy:
Por que no ha cumplido su "juramento de acatar la Constitución".
Por degradarnos de ciudadanos (habitante de las ciudades antiguas o de Estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país) a súbditos (sujeto a la autoridad de un superior con obligación de obedecerle)  ; por excluirnos de los derechos de la estirpe, a la que, de existir, no sabemos cómo llegó a pertenecer a ella; por convertirnos de sujetos de derecho a la salud a beneficiarios en función de la cotización.

Por distraernos el "estado social y democrático de derecho" que es España. Por recortarnos derechos laborales; por dificultarnos el acceso a la justicia; por hurtarnos una educación cuyo objeto sea "el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales"; por adulterar la libertad de enseñanza.
Por hacer de la equidad, de la igualdad, una farsa. Por mentir en relación al señor Bárcenas; por financiarse su Partido Popular de manera obscura e ilegal.

No caeré en la fácil y monótona consigna que ustedes utilizaron en contra del señor Gonzalez. No le pediré que se vaya.

Debería, señor Rajoy, replantearse objetivos nuevos y distintas estrategias en su política, recuperando  su inspiración en el Humanismo Cristiano, en las obras de misericordia y en la parábola del buen samaritano.

Y si, en este tiempo pascual, no se produjera en usted la esperada metanoia paulina, la conversión necesaria, tenga la sensatez de  retirarse a reflexionar y cuestionarse cuál es el bien que quiere para sus conciudadanos.
Ciudadanos que "en uso de su soberanía", desde una mayoría electoral, le invitaron, al dictado de la Constitución, a  "establecer la justicia, la libertad y la seguridad y promover el bien de cuantos integran España, garantizando la convivencia democrática dentro de la Constitución y de las leyes conforme a un orden económico y social justo, consolidando un Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley como expresión de la voluntad popular, protegiendo a todos los españoles y pueblos de España en el ejercicio de los derechos humanos, sus culturas y tradiciones, lenguas e instituciones, promoviendo el  progreso de la cultura y de la economía para asegurar a todos una digna calidad de vida, estableciendo una sociedad democrática avanzada, y colaborando en el fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la Tierra" (Preámbulo de nuestra Constitución, que no por tener treinta y cinco años resulta menos vigente y actual).

Mejor piense en la extrema fragilidad de nuestras vidas personales, en la pequeñez que suponen ante la extraordinaria y larga existencia de la especie humana y, mayor aún, ante la edad del Universo, en el cual ni siquiera sabemos si como hombres vamos a tener algún papel a jugar, a no ser que someter al prójimo y deteriorar la Tierra  sea algo deseable.

Solo instalados en la humilde conciencia de nuestra intangibilidad como seres humanos podremos permitirnos la capacidad, quizás presuntuosa,  para hacer algo que perdure, más allá de nuestra inmediata satisfacción, quede en la memoria de los ciudadanos y deje huella en la historia del Cosmos.

Eso sería lo deseable para usted y para cualquiera que acepte guiar ese "breve momento del milenario paso de las generaciones" (mención literal, libremente traducida, del poema XXIV de la "Pell de Brau" de Salvador Espriu).

martes, 29 de abril de 2014

¿Sentirse español?


…en la “cuestión” catalana llegamos tarde.
Mareamos la perdiz del diálogo y de la reforma constitucional. La mejora del modelo territorial y la financiación de las autonomías son asignaturas pendientes de convocatorias extraordinarias de un plan de estudios caduco. 

Existen en los argumentos de los independentistas catalanes visos de una falacia de alegato especial, que mantiene que el oponente posiblemente no puede comprender las sutilezas o complejidades del tema en cuestión, porque no alcanza el nivel de conocimiento o la empatía que supuestamente se requiere. 
El comportamiento victimista crea, entre los ciudadanos, una situación molesta que, desde el sentimiento de ser expoliados, genera violencia –psicológica y no por ello menos denunciable-. 
Crea un enemigo, personaje necesario en la puesta en escena del drama (o sainete), a quién atribuir la responsabilidad, por su incomprensión, de todos los males que les afectan.
Pero no menos violento es el encastillamiento cicatero de la excusa constitucional, que demoniza al contrario por discrepar.
Las diferencias, que sin ser substanciales, existen no pueden utilizarse como arma arrojadiza contra los supuesta y arbitrariamente distintos.

Nuestra Constitución fue hecha hecha por personas como nosotros, para el disfrute de todos. Debemos revisarla y podemos modificarla. 

Seria bueno empezar por modificar la disposición adicional primera de nuestra Constitución, eliminando un trato excluyente para la mayoria de comunidades autónomas, basado en un equívoco  respeto a los derechos históricos. 
Jamás entendí que no los tengan los  descendientes de los tartesos, de los conquistadores extremeños, de los comuneros castellanos,  de los celtas de Santa Tegra, de los montañeses cantabroastures, de los honderos baleares o de los hombres de Atapuerca. 

Sería deseable el establecimiento de conciertos económicos para todas las Comunidades Autónomas.
Estoy convencido de que un ejercicio de adelgazamiento de la administración central, sin renuncia a la tarea de cohesionar, acompañado de un generoso traslado de mayores competencias a las comunidades autónomas nos permitiría a todos sentirnos más cómodos...
...y quizás más españoles.


viernes, 21 de febrero de 2014

Primarias abiertas PSIB-PSOE


Apreciados compañeros*:

Estamos cumpliendo con una resolución del XXXVIII Congreso de 2012, otra de la Conferencia Política de 2013 y especialmente con el artículo 6 de la Constitución Española.

Solo una fluida y recíproca relación de los partidos políticos con los ciudadanos, más allá de los períodos electorales, podrá formar y manifestar la voluntad popular. 

Es indispensable una estructura y funcionamiento democráticos de los partidos para poder ser el instrumento fundamental de la participación política que les asigna la Constitución. 

Es una oportunidad. Los objetivos: un mensaje claro y alentador, que entiendo, ubicados en unas comunes coordenadas socialistas, no tendrá que diferir entre los distintos candidatos, y una gran participación de los ciudadanos.
 
Vivimos en un mundo perfectible. Los socialistas creemos que mejorarlo es posible y queremos participar en ello. Es posible una sociedad un donde el desarrollo libre de cada uno sea la condición para el libre desarrollo de todos.

Candidatos capaces de ilusionar a los ciudadanos, capaces de aunar voluntades diversas, capaces de contagiar y delegar. Expertos en el ejercicio de la humildad y la autocrítica.

Y, cómo no, sea quién sea el candidato electo, nos vemos el día 10 de abril, para trabajar por una mayor participación ciudadana en las próximas elecciones europeas.


*Reflexión personal dirigida a aquellos que se postulan, en el seno del PSIB-PSOE, para ser elegidos en primarias abiertas como candidatos a la presidencia del Govern Balear en las próximas elecciones autonómicas de mayo de 2015. 
Podría dirigirse a todos los que lo hacen en otros territorios o a nivel nacional.
Entre muchas recomiendo la frecuente lectura del poema "If" de Ruyard Kipling, del poema XXIV de "La pell de brau" de Salvador Espriu, la biografía del minero y dirigente comunista Gerardo Iglesias y del artículo de Agustín Baeza  "Carta abierta a los candidatables del PSOE".

jueves, 31 de octubre de 2013

Bienestar: ¿Para cuándo?

Recientemente, fruto de las visitas realizadas a laboratorios farmacéuticos y a un centro de alta tecnología en el ámbito del tratamiento del cáncer, he podido constatar la existencia de una  clara  inequidad para los ciudadanos españolas en el acceso a determinados fármacos de innovación o a ciertos tratamientos.

Ejemplo de los primeros son fármacos en el campo de la oncología, enfermedades neurodegenerativas o reumáticas. Moléculas cuya indicación ha sido aprobada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA por sus síglas en inglés), para los que han sido necesarios hasta dos años para que la administración española los registre y fije su precio.

Es durante este lapso de tiempo cuando se produce la inequidad de los españoles en relación al resto de ciudadanos europeos. Aquellos tiene acceso a los beneficios de aquellos medicamentos y nosotros no y en el mejor de los casos debemos recurrir a obtenerlos en otros países europeos.

Algo parecido ocurre con ciertas técnicas de radiocirugía a las que hasta hace muy poco se recurría solo en situaciones de tratamiento paliativo pero que en la actualidad, con una importante evidencia científica, se ofrecen como tratamiento curativo en los estadios precoces de una amplia gama de tumores.

En este terreno del tratamiento la inequidad se produce dentro de nuestras fronteras. El crecimiento tecnológico se ha producido fundamentalmente en el mundo de la atención sanitaria privada, al tiempo que la introducción de estas tecnologías en las instituciones hospitalarias públicas no se ha producido y, en muchos casos, la existente ha quedado caducada u obsoleta.

Sólo si el Sistema Nacional de Salud es capaz de incorporar estos nuevos tratamientos a sus hospitales, por renovación e/o innovación de los equipos propios, o de usar, a través de conciertos, las instalaciones existentes, logrará hacer realidad la frase, desiderativa más que asertiva, que como una letanía repite, desde el principio de esta X Legislatura, la Ministra de Sanidad doña Ana Mato: ¡Tenemos una asistencia universal, gratuita y de calidad!

Quizás sea este el momento en el que el Ministerio debería plantearse la revisión y actualización de sus guías de tratamiento incorporando los nuevos métodos diagnósticos, la extensa gama de fármacos de  innovación y las nuevas técnicas terapéuticas a los protocolos existentes.

Cuándo se pregunta a los responsables sanitarios sobre la causa de la demora en la incorporación de toda esa innovación, de probada eficacia y eficiencia, su respuesta es reiterativa y monótona: ¡No hay dinero! 

Ante esta respuesta del Gobierno me encantaría hacer la siguiente reflexión: Si el bienestar de los ciudadanos es constitucionalmente prioritario ¿por qué el Gobierno no busca nuevas fuentes finalistas para la asistencia sanitaria y la salud entre aquellas actividades que guardan una clara relación con el incremento de ciertas enfermedades o problemas de salud -tabaco, alcohol, emisión de gases y partículas por ejemplo (1)- y cuya eliminación o prevención sería capaz de disminuir el gasto sanitario?

En resumen: Concedemos el beneficio de la duda a las palabras del presidente de Gobierno don Mariano Rajoy cuando afirma que en su última intención es lograr el bienestar, su felicidad, de los ciudadanos, pero necesitamos conocer los plazos de esas supuestas medidas benefactoras y saber si le llegan los mensajes de los ciudadanos que deberían retroalimentar sus decisiones,  corrigiéndolas e incluso, con la humildad y la generosidad de quien detenta la mayoría absoluta, cambiándolas para mejorar los resultados.

Si no logra, señor Rajoy, recuperar el bienestar de la mayoría de los españoles sufrirá en el mágico, maravilloso, ejercicio del voto el castigo que los ciudadanos, soberanía popular, imponen, tarde o temprano, a quienes les usurpan la voluntad y además les mienten.

Además, en el orden personal, don Mariano, deberá rendir cuentas del cumplimiento del consejo evangélico contenido en Mateo 25, 35-36: Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme.


(1) No me refiero a gravar el precio final de estos productos, estiló céntimo sanitario. Sugiero actuar sobre el beneficio de las empresas manufactadoras.